Seguramente se merezca más que esta pequeña nota de agradecimiento. Después de más de 10 años en el club, el profe Tati Rafaelli decidió que su ciclo en la Martona había finalizado. ¿Los motivos? Exceden esta nota, pero les aseguramos que son estrictamente personales. Para quienes hemos conocido entrenadores de fútbol, sentimos que hemos perdido una pieza muy importante, en esto de desarrollar las habilidades deportivas de los chicos y acompañarlos en su formación como personas adultas. Tal vez sea más sentida la despedida, porque Tati fue parte de un proyecto que comenzaron los futboleros en los ´90 y que hoy se ve sus frutos, con un montón de chicos participando en las distintas categorías aprendiendo a jugar al fútbol, y no jugando más al fulbito (como bien él siempre repetía). Seguramente no encontrarán ningún joven o adolescente de entre 15 y 25 años que en su desarrollo como futbolista no haya recibido el cariño y los conocimientos de Tati. Como así tampoco, encontrarán padres insatisfechos con lo que Tati le dio a vuestros hijos. Más cercano al presente, en su última etapa acompañó a la Primera, y si bien estuvo un poco menos de diez meses, no perdió ningún partido, logró la Copa Nissan en el medio, y lo más importante, fue una pieza clave en formar un grupo de no menos de 20 jugadores que juegan los sábados y entrenan entusiasmados los jueves. En fin, no importa el grupo o las edades de los chicos que haya tenido a cargo lo importante es que su labor siempre fue positiva para los chicos.
Muchas gracias Tati por haberle dedicado tantas pero tantas horas y haberle dado tanto a toda la juventud futbolera de la Martona.
Primera Verde